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Mostrando entradas de mayo, 2011

La clienta del bar

- ¿Sabes?
   - Dime.
   - Dicen que los gatos absorven la energía negativa.
   - ¿Ah sí? ¿Por qué?
   - Porque cada vez que acaricias el lomo de un gato te estás haciendo un masaje en la palma de la mano, que tiene un montón de puntos de acupuntura y reiki. De modo que al estimular la palma de la mano en su lomo, estás limpiando tu energía. O eso dicen...
   - Vaya, no lo sabía.
   - Sí. Pero como yo no tengo gato, acaricio tu espalda.
   - Si supiera, te juro que ronronearía...

Ella, borracha, se quedó dormida sobre la mesa. Él, ausente, retiró su última copa y comenzó a recoger la barra. Era tarde y tenía sueño, y se sentía ligeramente frustrado. No sabía por qué, y eso lo frustraba aún más, de tal modo que metía las copas sucias en el lavaplatos con el ceño fruncido, como si las estuviera regañando. Luego se puso a barrer el suelo, retirando las sillas con cuidado para no despertarla. Cuando acabó, la observó con atención.

Al día siguiente a ella le dolería la espalda. Y la cabe…

Bichos

Una noche más, te acuestas esperando disfrutar de un sueño reparador.

Te pones el pijama, te deslizas bajo las sábanas. Enciendes la pequeña lámpara para leer un rato. Abres el libro; ya llevas más de la mitad. Es una novela bastante mediocre, uno de esos best sellers de los que intentas huir y que tan bien escritos están, con esa prosa casi perfecta que mantiene un ritmo trepidante pero que, al final, no cuenta nada. Sabes que, cuando acabes de leerlo, probablemente lo cerrarás preguntándote qué mensaje quería enviar el escritor, si es que pretendía enviar algún mensaje. Los libros sin mensaje no te gustan. Y un libro no tiene mensaje cuando, tras leerlo, tienes que esforzarte por recordar qué narices pasaba en sus páginas. Por eso esta novela es mediocre, pero al menos te maniene entretenido un rato.

De repente una pequeña mosca pasa ante tus ojos. Apenas mide un milímetro, así que no estás seguro de que sea una mosca. Muchas veces has visto a estos bichos volar en grupo por encima …

Triste viento

Hoy es una de esas noches en las que parece que el mundo está desierto.

El viento sopla con timidez y sin apenas fuerza, y se lamenta deslizando sus penurias por las fachadas de los edificios, lamiéndolas, serpenteando. Es un llanto apagado y triste, pausado, contenido. El viento no quiere ser oído, no quiere molestar. Hoy el viento está cansado.

En el exterior una enorme palmera danza asustada y solitaria, y sus hojas son como esas cortinas de una vieja casa abandonada que se mecen a cámara lenta cuando un espíritu atormentado las roza. El sonido que ese movimiento produce recuerda vagamente a lágrimas cayendo sobre mojado; a sábanas retorciéndose sin sentido; al agua siendo arrojada sobre un suelo de frías baldosas sin vida. Es una melodía que asusta, que alerta, que inquieta, que no duerme. Y el viento se lamenta.

De fondo, un rumor que no termina de apagarse. Un susurro constante, una molesta vibración que consume y apaga cualquier otro sonido posible. Hay muchos vientos, y todos …

Desconexión

Él quiere escapar, pero todavía no sabe cómo hacerlo.

Está agobiado, estresado, cansado. Siempre atento, siempre alerta, mirando continuamente por encima del hombro virtual que lo separa del resto de la humanidad. Ha llegado a un punto en el que siente observado, perseguido, criticado y adorado al mismo tiempo. Hace tiempo que se siente mal. Hace menos tiempo que ha empezado a reconocer ante sí mismo que tiene un problema. Todavía no se lo ha dicho a nadie.

Tampoco tiene intención de hacerlo. Simplemente quiere desaparecer. Dejar de contestar a los mensajes. No encender el ordenador de casa ni coger el teléfono. Apagarlo. Con un simple gesto, en tan sólo un par de segundos, puede desconectar de todo y de todos. La intención principal es pasar cuatro o cinco días aislado del mundo. Lógicamente, seguirá yendo a trabajar; comprará el pan, como cada día, y tirará la basura; saludará a los vecinos de su escalera, cogerá el metro en hora punta y caminará por las calles de la ciudad escuchan…