En el horizonte

Veinte minutos de rutinario trayecto después, salió a la superficie como quien sale del agua tras aguantar la respiración durante demasiado rato. Luego miró al cielo y, cuando encontró la Luna, sonrió y se preguntó cuántas miradas más se habrían despegado de fachadas y pantallas, de otros hombros y del suelo, para observar algo tan bello en esa tarde de invierno. Suspiró y siguió caminando con la vista alzada; Venus brillaba con intensidad también. Quizá, pensó, quizá un día disfrutaría de la aurora boreal... Quizá un día conseguiría ver Marte en el horizonte.

Comentarios

  1. quizas todos podamos alcanzar algun dia la contemplacion eterna de la belleza

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    Respuestas
    1. Quizá, Spaski... Quizá.
      Gracias por comentar :)

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